La leyenda urbana avisa del examinando suspendido al entrar en el aula de examen oral preguntando "¿se puede?" en castizo español. Sea falsa o real (ayer dos ujieres, un examinando y un compañero la contaron a este mismo redactor), los aspirantes reciben advertencias contra el uso del castellano en las fórmulas de cortesía. Claro que si se pregunta sobre quién lanza tal advertencia, el gesto de perplejidad suele ser la respuesta. Sea como fuere, el catalán es la lengua más usada durante la jornada, aun entre hispanohablantes.