C. CANALS. PALMA.
Al sonar el primer aviso telefónico se pone en marcha el dispositivo; si se recibe una segunda llamada, ya no hay duda: Una brigada aerotransportada, un autobomba y otros vehículos terrestres se desplazarán al lugar en llamas y llegarán a él antes de 40 minutos en cualquier lugar de las islas.
La Conselleria de Medio ambiente dispone este año de 9,4 millones de euros para hacer frente a los incendios que año tras año deforestan Balears. El objetivo es que los resultados se acerquen a la excepcionalidad de 2008, en que apenas se contaron 45 hectáreas quemadas de bosque, muy por debajo de la media anual de 400 que se toma como referencia: de los 121 incendios producidos, 117 no pasaron de ser conatos (con menos de una hectárea de suelo afectada).
Este año, el número de conatos ha sido de 21 durante el primer cuatrimestre del año –uno por debajo de la media–, pero las 9,73 hectáreas de superficie forestal afectadas han vuelto a quedar muy por debajo de la media de la década, de 54,13.
El conseller Miquel Àngel Grimalt se desplazó ayer al aeropuerto de Son Bonet para conocer personalmente el dispositivo que su departamento ha mejorado este año.
Cuerpo aéreo
La Conselleria cuenta siempre en Son Bonet y en Betlem con sendos helicópteros biturbina. Durante los meses de verano, el equipo de Palma está reforzado con un Canadair anfibio del ministerio de Medio Ambiente, más dos aviones Air Tractor de carga en tierra y un avión de coordinación y observación. Además, durante la temporada de calor, Eivissa cuenta con un avión de carga en tierra y con un helicóptero ligero monoturbina; Menorca cuenta ahora también con uno de estos helicópteros.
Junto a las incorporaciones a la flota aérea, la Conselleria ha dotado a los equipos con un sistema de seguimiento de los diferentes vehículos por satélite GPS). El sistema permite conocer la posición de cada uno de ellos, mejorando su coordinación, además de disponer de datos en tiempo real sobre las descargas de agua sobre los incendios.
Además, los servicios contra incendios forestales cuentan este año con dos programas informáticos novedosos, que permiten analizar el comportamiento del fuego y cómo van a afectarle las condiciones meteorológicas.
En total, es un dispositivo que engloba unas 400 personas, que se puede ampliar con la reunión de la comisión interdepartamental para emergencias, que incluye a otros servicios contra incendios.
Sin embargo, para el conseller, es esencial el trabajo de educación cívica. "Tenemos que involucrar la cultura del riesgo en nuestras actividades al aire libre, especialmente, a la hora de encender fuego; recordar que está absolutamente prohibido hacerlo en zonas forestales", indicó para añadir: "Y ¡cuidado con esa colilla!"