MATEU FERRER
En una Comunidad Autónoma donde el fracaso escolar es una de sus principales marcas; en la que los jóvenes abandonan los estudios a la mínima que pueden, y terminan colocados en empleos sin la suficiente cualificación, forzosamente hay que considerar como excelente el anuncio de la UIB de facilitar a los trabajadores el acceso a unos estudios universitarios. Poder compatibilizar formación con ocupación es sin duda un gran avance en una Universidad que demasiadas veces ha decepcionado a su alumnado. Un sobresaliente, por tanto, a sus impulsores.