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HEMEROTECA » |
ROSA FERRIOL. PALMA. ¿Eres infiel?, ¿Has robado una simple barra de pan en un supermercado?, ¿Eres un empresario en quiebra?, ¿Engañas a tu socio?, ¿Tienes problemas con el juego? Es posible que todos los que respondan que ´sí´ a alguna de estas preguntas, lleven detrás de sí una sombra, la sombra de los detectives del Grupo Cabanach que persiguen por las calles de Mallorca a sospechosos de un perfil muy variopinto. De momento, los esposos infieles pueden estar tranquilos. Con eso de la crisis, se salvan de ser espiados. La mala situación económica ha variado el tipo de cliente que demanda el servicio de un detective. El director del Grupo Cabanach, Juan Carlos Cabanach, explica que en tiempo de bonanza se investigan temas del entorno familiar. En los últimos cinco meses las investigaciones por engaños han bajado un 30%.
De hecho, las investigaciones de infidelidades son las que dan más juego: a veces se tienen que involucrar en el servicio hasta el punto de tenerse que ligar a la sospechosa. También es cuando suelen ser ´pillados´. El detective N., con diez años de experiencia e infinitas anécdotas, asegura que los esposos infieles están acostumbrados al juego del despiste. Hay que tener en cuenta que "cuando recurren a nosotros, la mujer o el marido ya han agotado todos sus recursos para espiar al cónyuge a través de familiares o amigos". El infiel actúa con todas las alarmas encendidas y "cuando intuye que alguien le espía hace dos veces la misma rotonda o se mete por calles estrechas con poca circulación". Si esto ocurre, dice, van otros detectives del grupo o cambiamos el coche por una moto.
El detective N. se ha tenido que colar en una fiesta privada, hacerse colega del sospechoso y ligarse a dos chicas. Todo para poder grabar con su cámara oculta al marido infiel. Otros le aseguran a su esposa que se van a jugar a fútbol pero resulta que la pelota es la querida y el campo de fútbol, la cama. Eso sí, antes de entrar en casa no se descuida de mojarse con agua para aparentar sudado.
La detective privada A.G.S. define que se trata de un empleo muy complejo que requiere un gran dominio del temperamento. "Podemos estar cinco horas mirando un portal y cuando sale el sospechoso tenemos que estar al cien por cien en un segundo", resume. "Es un trabajo muy divertido. Un día interpretamos un papel y el otro, otro completamente opuesto", asegura. Uno de los últimos trabajos del detective N. fue perseguir a un empleado que acudió a la Mutua en muletas para obtener la baja pero llegó a su casa sin ellas e incluso levantó una botella de butano. Pero a veces su trabajo se ve obstaculizado por elementos externos, como el tráfico. Así le ocurrió cuando iba a grabar al supuesto empleado cogiendo la botella de butano. "Pasó por delante todo el tráfico de Palma", subraya.
En plena época de crisis, los servicios de los detectives han cambiado. "La mala situación económica genera nuevos delincuentes", explica Cabanach. Se trata de pequeños hurtos en supermercados, sobre todo, de productos de primera necesidad. Suelen ser clientes habituales que compran una barra de pan pero roban leche, azúcar o aceite. "Roban por necesidad absoluta", señala. También, añade el director de los detectives, que muchas veces son los propios empleados quienes meten mano a la caja. "Las cajeras ya no cobran horas extras, por ello, hurtan lo que pueden de la caja", cuenta. Las investigaciones sobre "pérdida desconocida" en empresas de alimentación se han disparado entre un 400 o un 500% en el último año. "Es una barbaridad", asegura Cabanach. Anteriormente, en los inventarios la pérdida desconocida suponía entre un 0,2 y un 0,5%, ahora ha subido hasta un 2%. Ante esta situación, el empresario contrata a un detective para saber si el hurto es interno o externo. Así, instalan cámaras de vigilancia en el establecimiento y muchas veces los detectives esperan en el exterior mientras controlan lo que pasa en el interior. Luego, redactan para el cliente un informe con las conclusiones de la investigación. Así, el empresario puede actuar fijando un limitador en la caja registradora o colocando una etiqueta antirobo en los productos. También forma parte de su trabajo acudir a juicios. Cabanach explica que en el caso de que sea un empleado en autor del robo, el empresario lo sanciona o lo despide.?En caso de denuncia del trabajador, los detectives deben ratificar su investigación en el juzgado.
Debido a la mala situación económica, los detectives del Grupo?Cabanach también tienen mucho trabajo en investigar el llamado "levantamiento del velo patrimonial". Los objetivos a seguir son constructores, promotores o importantes empresarios que se declaran ante sus acreedores en quiebra. El velo, concreta Cabanach, es una apariencia que tapa los bienes que, en teoría, son propiedad de la persona investigada. Se trata de una investigación larga porque tienen que analizar todos sus movimientos: la cantidad de dinero que gasta en efectivo, el coche, el móvil, las tarjetas de crédito, en resumen, su modus vivendi. Uno de los casos, cuenta, ha sido investigar al teórico jefe de una empresa alimenticia. "No figuraba como propietario pero cada mañana acudía a la sede y daba instrucciones a los trabajadores", concluye. Cabanach explica que la persona que se declara insolvente es muy variopinta: desde empresarios o promotores hasta maridos separados que crean una estrategia para no tener que pagar una pensión a la mujer.
El Grupo Cabanach ya ha realizado unas seis investigaciones sobre competencia desleal, otros de los servicios que más han incrementado con la crisis. "Cuando no hay trabajo, nadie permite el intrusismo", sentencia. Investigan todos los ámbitos: sanidad, empresas de seguridad, discotecas o temas de medio ambiente, colegios profesionales o asociaciones. Uno de los últimos trabajos de A.G.S. ha sido hacer de testigo en un caso de supuesta competencia desleal. Un servicio que requirió ir bien vestida. Los trastornes conductuales como ludopatía o el alcohol debido a la ansiedad también son motivo de investigación. Normalmente los contratan familiares o jefes que detectan conductas sospechosas en sus empleados. Las falsificaciones son otro foco de seguimiento.
¿Y qué cuesta contratar a un detective privado? Cobran unos 70 euros por hora pero depende del servicio. No es lo mismo investigar a un banquero ludópata que tiene un horario fijo que a un comercial que tanto puede jugar a las 10 de la mañana como a las seis de la tarde, explica Cabanach. Así que los ocho detectives del Grupo?Cabanach, más otros dos autónomos, salen cada día a la calle para seguir los pasos de los sospechosos. Son la sombra del delito.
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