MATEU FERRER
Nadal ordena parar las amenazas a Cañellas
En torno a Miquel Nadal siempre han pululado varios chaqueteros que cobran una nómina mensual a cambio de profesarle lealtad diaria. UM S.A. también da de comer al conseller Mateu Cañellas, aunque él dice que no milita en el partido por un sueldo, sino por su amistad inquebrantable con Nadal. Es un decir, porque su relación lleva semanas peor imposible. Pero como el presidente de UM?es muy amigo de sus amigos,?no tira la toalla y esta semana se ha dejado oír expresamente entre los suyos, para que cesen de amenazar por internet y sms a su otrora pupilo. ¿El principio de su reconciliación, quizás?.
La culpa (de la ruptura) la tiene una mujer
Más allá del show por la abortada candidatura al Europarlamento, tanto Nadal como Cañellas piensan que su amistad de años se ha echado a perder por culpa de una mujer. Bueno, lo propio sería decir por dos mujeres:?la edil palmesana Cristina Cerdó, la sombra del líder de UM; y Antònia Vidal, fiel jefa de gabinete del conseller de Deportes (aunque hasta hace poco, nadalista acérrima). Ambos se acusan mutuamente de dejarse "comer la cabeza" por la respectiva fémina en cada caso. "Ambición", "envidia" o "celos" son motivos en los que también coinciden.
El PP?pone nervioso al PSOE con las facturas
La cuenta a cargo del Ayuntamiento de Inca de un almuerzo del edil del PP Joan Rubert con amiguetes y Möet Chandon incluido podría salirle al senador inquer Xavier Ramis (PSOE) –que fue quien la desveló– más cara de lo que costó a los contribuyentes. Destacados barones del PP han advertido a sus homólogos socialistas que "todos tenemos facturas de comilonas y viajes, si queréis sacamos las vuestras". Entre otros, habría desembolsos del propio Ramis y de un ex conseller del PSOE que sigue como alto cargo. Nerviosos, los jerifaltes del partido ya han dado un tirón de orejas al senador, amén de pedir a los ´populares´ tener la fiesta en paz.
El metro hace llegar tarde a clase a Fiol
El diputado del PP y ex conseller de Educación Francesc Fiol fue en metro el miércoles a la UIB, para la última clase de Román Piña. En eso que a mitad del trayecto un pasajero se pasó por alto la prohibición de subir con bicicleta, y al apoyarse con ella y su trasero en el vagón, apretó el botón de emergencia para minusválidos. El conductor tuvo que detener el convoy e ir a ver qué pasaba. Fiol llegó tarde, aunque el conocido catedrático de Derecho no le puso falta.