FELIPE ARMENDÁRIZ/J.F.M. PALMA.
Mats Johan Gustaf Walhstrom, un millonario sueco afincado hace años en Mallorca y ex dueño de una de las mayores fábricas del mundo de ruedas de coches, declaró el pasado miércoles ante un juez palmesano acusado de delito fiscal en la venta de su antiguo hotel Puro Hotel Palma, un establecimiento de lujo. Walhstrom, que se enfrenta a una acusación por presunto delito fiscal, sostuvo que usó un truco legal para tributar menos a Hacienda por aquella operación y atribuyó a su entonces asesor jurídico en Mallorca, Gabriel Feliu, el empleo de aquella fórmula.
El empresario sueco, defendido por José Ignacio Herrero, está imputado en una pieza separada del caso Relámpago, la presunta trama de fraude fiscal, estafas inmobiliarias y algunos casos de blanqueo de dinero negro, investigada en Palma desde abril de 2007. La Agencia Tributaria y la fiscalía anticorrupción sostienen que Mats Wahlstrom pudo cometer un delito fiscal en relación con la venta de Puro Hotel S.A., propietaria del establecimiento y su equipamiento. Esta empresa estaba participada por otra sociedad sueca del imputado.
Según Wahlstrom, sus asesores fiscales y legales en el bufete Feliu, entre ellos Gabriel Feliu, le aconsejaron que, antes de vender el hotel, transformara Puro Hotel S.A. en una empresa patrimonial. De acuerdo con el millonario, el truco le sirvió para pagar un 15 por ciento de impuestos por la venta, en vez del 35 por ciento. En el despacho Feliu le explicaron que aquella fórmula era corriente en España y a él no le extrañó, pues en otros países siempre hay sistemas parecidos para tributar menos.
Wahlstrom manifestó al juez Antoni Garcías cómo había forjado su imperio empresarial: primero creó en el 89 una empresa para vender ruedas de coches; después fundó en Suiza la segunda empresa a escala mundial dedicada a la venta de ruedas, con mercado en Europa, Estados Unidos y Asia; más tarde vendió parte de aquella multinacional a una sociedad de Michigan y cambió de negocios.
El multimillonario sueco añadió que invirtió su dinero en propiedades en Estocolmo y otros negocios en Mallorca, como el Puro Hotel. Cuando decidió vender este establecimiento de lujo lo hizo porque quería expandir esta marca de hostelería a Marbella (Málaga). Antes de la operación objeto de investigación penal, Puro Hotel S.A. tenía alquilado el hotel a otra sociedad: Point South Hotels S.L., que explotaba el negocio con unos 60 trabajadores.