VIRGINIA EZA
"En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela" (Antonio Machado).
Rosa Estarás pone cada martes la vela en el pleno del Parlament donde sopla el aire, a saber, la situación económica. Lleva meses lanzándole a Francesc Antich aquello de que "las peleas internas del Pacto agravan la crisis". Lo de menos es si es cierto o no; lo importante es repetirlo como un mantra. En realidad a Antich le molesta bastante más la acusación de falta de capacidad argumental. "Ni que usted fuera Lope de Vega", le lanzó hace un par de semanas a la aún líder de la oposición. Este martes, ante la insistencia de la portavoz popular, el president tiró la toalla: "Pensaba que hoy no lo diría, pero sí".
El arte de la oratoria, en el Parlament, ni está ni se le espera. En cuanto a las luchas de los socios de legislatura, parece que Antich las ha asumido como una especie de apéndice no escrito al Pacto de 2007, con la estrategia de esperar a que escampe para sobrellevarlo. La tramitación del decreto Nadal, con el grano de la enmienda de UM a favor del golf de Son Baco, está esperando a que escampe. Hasta después del verano, parece ser. Y como Estarás no pierde un soplo de aire para poner una vela, el miércoles buscó una de las imágenes más morbosas políticamente en lo que va de legislatura: la suya con Maria Antònia Munar. Acudió al despacho de su odiada presidenta del Parlament para pedir amparo por el retraso en la tramitación del decreto. Se rozaron las mejillas ante los focos. ¿La respuesta de Munar?: "Yo, como Suiza, neutral".
Estarás ya ha puesto deberes al que será su sucesor al frente del grupo popular: pedir cada semana un pleno extraordinario sobre el decreto Nadal. Desde Bruselas, vigilará que se cumpla igual que presidirá el PP, con las nuevas tecnologías en las que ya se entrena con su campaña electoral a través de fabebook. El candidato de UM para el 7-J, Joan Carles Verd, prefiere comunicarse sin internet de por medio. Alto y a la cara ha dicho que no quiere ni a Miquel Nadal ni a Miquel Angel Grimalt en la campaña. Ser líder de un partido o aspirar a serlo y que los tuyos te consideren una rémora electoral es para preocuparse.