Enseñanza. Polémica marcha de la UIB del conocido jurista
MATEU FERRER. PALMA.
"Hoy la lección será especial". Conteniendo la emoción, el catedrático de Historia del Derecho Román Piña Homs empezó ayer con esta frase su última clase en la UIB, en la que tras más de 30 años de dedicación no podrá impartir más docencia al haberle denegado el consejo de gobierno de la Universidad balear la prórroga como profesor emérito en activo, desatando cierta polémica.
La elevada afluencia de oyentes –unos 200– obligó a cambiar dos veces de aula en el edificio Jovellanos, hasta encontrar finalmente aforo suficiente en el auditorio. Entre los asistentes, sus alumnos, estudiantes de otras disciplinas, compañeros profesores, amigos como el conocido abogado Rafael Perera– y ex alumnos. En este último grupo se encontraba la presidenta del PP balear, Rosa Estarás, y los diputados de ese mismo partido Francesc Fiol y Mabel Cabrer. También le arroparon representantes de Nuevas Generaciones del PP, quienes en un comunicado posterior se preguntaron "si el cese del contrato al profesor Piña se basa en meros motivos prácticos y técnicos, o en criterios políticos". La rama juvenil del PP también condenó "los actos vandálicos" producidos la noche antes frente a la facultad, consistentes en varias pintadas.
Acompañado por "los profesores Planas y Català, que cogen la antorcha", Piña hizo un repaso por los "conocimientos esenciales" que ha intentado inculcar a sus alumnos de la asignatura optativa Fundamentos Jurídicos de Europa. Citó a sabios como Ramon Llull, San Agustín de Hipona, Robespierre, fray Montesinos o Averroes, defendió el principio de la seguridad jurídica, y ante todo, habló de Europa en mayúsculas y de su tradición jurídica. Así puso fin a este su último cuatrimestre en la UIB –"que me ha sabido a poco", apostilló–, arengando a sus alumnos a "constatar cuál es nuestra tarea de hoy y de siempre: la de pensar", bajo la premisa del valor y la dignidad del ser humano, y la justicia.
Piña quiso finalizar la clase, que duró menos de lo habitual, con un toque de normalidad: "Tenéis las notas en la garita de la conserjería, enhorabuena a todos". Acto seguido, el catedrático fue ovacionado por el público en pie hasta que salió del aula.