C. CANALS. PALMA.
La Asociación de Empresarios de Automoción de Balears (Aseda) acordó ayer que se sumará al nuevo plan de ayudas a la renovación de vehículos para particulares, que entra en vigor el próximo lunes. Ello implicará que los concesionarios de vehículos aportarán mil euros –que se sumarán a los quinientos sufragados por el Estado– a quienes compren un nuevo automóvil, desprendiéndose de su coche viejo.
Según explicó el presidente de Aseda, Miquel Pastor, cerca de 6.000 vehículos de Balears cumplen los requisitos para optar a estas ayudas y éste es, por tanto, el horizonte máximo de negocio al que podrán aspirar en un ejercicio calificado de "catastrófico".
Aseda recuerda que el segundo semestre de 2008 se cerró con un descenso cercano al 30 por ciento en ventas y en el primer trimestre de 2009 la caída interanual ha llegado al 50 por ciento.
Todo ello ha conducido a anunciar una reducción de hasta un tercio de las plantillas, mientras en los almacenes se acumulan hasta 18.000 vehículos que no encuentran un comprador.
Pastor no ocultó la decepción de su sector tras conocer que el Govern balear aplaza, por diversas razones, su participación en la medida planteada por el presidente Rodríguez Zapatero en el reciente debate del estado de la Nación.
Ello hace que las ayudas que recibirán por ahora los ciudadanos baleares que puedan acogerse al nuevo plan no alcanzarán los 2.000 euros previstos por el Gobierno central, y se limitarán a los 500 aportados por el Estado y los 1.000 que descontarán los empresarios.
Aunque Pastor dijo entender "en parte" el silencio del Govern –que atribuyó al nacimiento "improvisado" y "sin consenso" de la medida–, vaticinó que el malestar de vendedores y fabricantes se incrementará. Así, consideró que una negativa del Govern a aportar su parte de 500 euros para esta medida de apoyo al sector producirá "mucha extrañeza" entre los productores, "impacientes por dar la ayuda".
Como es sabido, las ayudas previstas por el Gobierno se aplicarán directamente a los particulares y pymes que se desprendan de un vehículo para el desguace y adquieran uno nuevo por un importe máximo de 30.000 euros.