Los administradores concursales lamentan que el Govern "no se ha implicado nada" en el descalabro de Grande, por lo que hubieran deseado "un poco más de atención y seguimiento" de las gestiones encaminadas a reorientar el imperio inmobiliario. La voluntad de marcar distancias, por parte del poder autonómico, se traduce en que los contactos se hayan limitado hasta la fecha a una reunión de "cinco minutos" con Carles Manera. Al responsable económico del ejecutivo de Antich se le ofreció un inmueble adyacente a la conselleria de Economía en la plaza de Sant Francesc, inmerso también en el magma del grupo Drac. El edificio fue visitado por altos cargos del departamento, el precio fue tachado de inasumible y, según los vigilantes de la suspensión de pagos, no se recibió respuesta.