CARLES CANALS
Si el descenso en la venta de combustibles se limitara al consumido por los automóviles particulares, cabría matizar un lado positivo en esta noticia, más allá de la desgracia personal de los propietarios y empleados de las gasolineras. Que los ciudadanos se lo piensen dos veces antes de usar las llaves de su coche es algo que políticos de todo signo llevan reclamando –convencidamente o no– durante décadas. Pero no: se apunta a que la principal causa de la caída en el consumo de hidrocarburos es el descenso en las actividades económicas del archipiélago; y en este caso, sólo cabe hablar de pérdida. Deberemos permanecer atentos a este indicador durante la temporada turística, para conocer el alcance de la crisis sobre el que ha sido nuestro principal sustento. Será la mejor manera de conocer la capacidad económica de nuestros visitantes.