entrevista. Victorio Valle Sánchez/Director General de la Fundación Funcas
MIGUEL MANSO. PALMA.
Victorio Valle (Málaga, 1938) prefiere la franqueza médica a las mentiras piadosas. Al auscultar la economía española, Victorio Valle actúa como un oncólogo.
-Los números de la economía nacional se parecen a los de 1930. ¿En esta crisis sólo se cumplen los malos augurios?
-Los datos son muy tozudos. Se han cumplido las previsiones malas en toda su plenitud, y no hemos terminado. No tocaremos fondo hasta pasada la mitad del año siguiente.
-Hemos llegado a los cuatro millones de parados. Ustedes calculan que habrá cinco millones en 2010. ¿En esta situación se producirán algaradas en la calle?
-Pues sí. Hay que presumir primero que la cifra no es verdad, porque hay un porcentaje de economía sumergida. Si hubiera cuatro o cinco millones reales de desempleados la situación sería insufrible.
-Solbes pudo dar sensación de inación, pero también de sensatez. ¿El Gobierno ha ganado o ha perdido con su marcha?
-Su marcha ha sido una pérdida; es un buen profesional en todos los sentidos. Cometió un error, no sé si forzado o no, que consistió en dar la impresión de que la situación económica era menos grave. Quizá no era fácil de ver, pero ahora es muy grave porque en términos cuantitativos está superando a la crisis del 29. Los grandes males exigen grandes remedios: hay que saltarse la regla del límite de la deuda.
-Usted aboga por reducir las indemnizaciones por despido. ¿No se acelerará la pérdida de empleo?
-No tiene sentido que la caída del Producto Interior Bruto (PIB) provoque un paro tan pronunciado, del 17%. ¿Qué está pasando? Creo que al mismo tiempo que cae la actividad, las empresas están aprovechando para hacer limpieza de plantilla. Esto se reduciría si los fijos no fueran tan costosos. Ahora muchas empresas se piensan mucho contratar a una persona indefinida porque prescindir de ella cuando llegan vacas flacas supone pagar una gran indemnización. Por eso cogen a los temporales y se crea una malformación del mercado de trabajo y, al tiempo, una ´ciudadela´.
-¿A qué se refiere con una ciudadela?
-Los sindicatos viven para el colectivo de la ciudadela, de los asalariados fijos actuales. Piden para ellos más salarios, más indemnización y no se preocupan del resto. Si hubiera una reducción del precio de los despidos, no tan exagerada como la que piden los empresarios, se animarían a utilizar más mano de obra en forma de contrato indefinido.
-También propone subir el IVA, el IRPF y bajar las cargas fiscales a las empresas.
-Las empresas pagan mucho impuesto de sociedades, más que la media europea. En cambio, el IVA es bajo y las cuotas empresariales a la Seguridad Social son más altas que en la UE.
-El PP es contrario a la subida de los impuestos.
-Una parte de lo que estamos padeciendo deriva del mal funcionamiento impositivo de los gobiernos anteriores, tanto de derechas como de izquierdas. Esas reducciones de impuestos que anuncian cada vez que hay unas elecciones es muy serio. Con eso no se puede jugar. La menor presión fiscal se compensó con una bajada de las inversiones, cuando en España es suicida porque estamos a años luz de Europa.
-Al presidente del Banco de España le han llamado de todo por incitar a la reforma de las pensiones. ¿Qué opinión le merece?
-Las empresas no deben jugar a las jubilaciones anticipadas a cargo del Estado. Que no nos hagan pagar al conjunto de los españoles por estas bajas. Segundo, al abonar las pensiones hay que tener en cuenta todo el expediente laboral, no los últimos cinco años. Por otra parte, cuando estén las cosas mejor, las pensiones contributivas, las que se pagan por las aportaciones de los trabajadores, hay que estabilizarlas e incluso bajarlas a cambio de permitir, mediante ayudas fiscales, que la gente se construya su propio fondo de pensiones privados.
-Muchos han puesto su esperanza en el turismo, pero también se tambalea.
-Por eso va todo mal. Soy de la convicción de que la primera economía en salir de la crisis será la de EEUU, que ha gastado un pastón. Eso va a tirar de Europa y luego de España por oriente, por el turismo, por Balears. En Balears hay un turismo de calidad que no se va a resentir tanto como el masivo. Por ejemplo, se va a notar más en Levante y en el Sur.
-¿Qué le parecen los 8.000 millones que ha destinado Zapatero a obras pequeñas de los Ayuntamientos?
-Es un error. Una amigo que trabaja en un ayuntamiento me dijo: ´Mira, el dinero que nos han dado no lo vamos a gastar en lo que hemos dicho´. Los ayuntamientos están muy agobiados y lo que van a hacer es dedicar el dinero a los problemas de financiación interna. Los proyectos deben ser estatales, de envergadura y pocos, pero que se noten.
-Las cajas de ahorro están tocadas. ¿Los bancos se salvan?
-Creo que no. Los bancos tienen menos problemas de hipotecas porque han dedicado menos esfuerzo a este tema, pero tienen otras inversiones arriesgadas y alguna les puede explotar en algún momento. El problema lo tiene todo el sector financiero. Pero tampoco me parece que la situación para todo el sistema sea tan grave. Algunas entidades lo van a pasar mal, otras se van a fusionar, otras obtendrán poco beneficio o pérdidas... No obstante, a diferencia de EEUU, no me parece que el sistema bancario español esté tan afectado porque ha jugado a banca minorista, que es la que tiene menos problemas. Pero, al igual que las cajas, los bancos no se libran de la quema.
-Funcas ha presentado un informe sobre Educación que indica que los hijos de parados sufren más acoso escolar. ¿Por qué?
-No los hemos analizado. Damos los datos tal como salen. Hay otros datos muy curiosos, como por ejemplo que las escuelas que mejor funcionan son las que tienen menos hijos de inmigrantes y más chicas. Creo que son comportamientos, entre comillas, normales de los españoles; tienen un rechazo natural. El que es hijo de parado va eludiendo actividades complementarias porque la familia no las puede costear. Se va quedando marginado del proceso de compañerismo y, por tanto, más maltratado.
-El documento observa una ´sobrecualificación´ de los universitarios.
-El tipo de conocimiento que luego necesita para el empleo puede ser el 40% de lo que se le explica en la Universidad. Por ejemplo, a los ingenieros les preparan para la guerra de las galaxias y luego no saben arreglar un televisor. En cambio, hay demanda de estudiantes de Formación Profesional.