F. HORRACH. PALMA.
El director de ventas de San Lorenzo, Frank Hesse, pasea por el yate 40 Alloy (38,50 metros de eslora, 7,60 de manga y 28 nudos de velocidad), el primero construido en ligero aluminio para quien quiera gastarse la friolera de 17 millones de euros. Maderas nobles, piel y mármol mezclados con alta tecnología: dos satélites (televisión e internet), estabilizadores en sus puertas automáticas, pantallas táctiles... todo lo que se puede esperar de un ´superyate´. "Se construyen por encargo unos 35 al año. En 2009 serán uno o dos menos, pero no afectará a la compañía", explica Hesse sobre las expectativas económicas que esperan de este palacio sobre el mar con cinco habitaciones dobles (la principal con gimnasio y oficina) y tres más para la tripulación.
Ni una distribución en sectores para ordenar el recorrido; ni pantalanes más anchos; ni más ofertas, descuentos y promociones que el año pasado. La gran novedad de la 26 edición del Salón Náutico Internacional de Palma, que abría ayer sus puertas en el Recinto Ferial del Moll Vell, era su clara alternativa para capear la crisis: más espacio para el lujo y los yates de grandes esloras, en concreto 2.400 metros cuadrados más para la gama del sector que soporta mejor el envite de la actual coyuntura económica. "El salón refleja el mercado", aclaraba su director, Chema Sanz, quien explicaba cómo el margen de beneficio apenas se ha reducido en la serie alta de la náutica. Incluso se sostiene en el mercado balear que, a diferencia de otras ferias que han reducido sus expositores entre el 50 y el 30 por ciento, en la de Palma apenas han sido un 10 por ciento menos.
No obstante, ni un sector potente como el náutico puede quedar impasible ante la situación internacional. Como es el caso de Azimut Yachts, la mayor distribuidora de yates del mundo que para esta feria ha lanzado una oferta pionera: con la compra de un yate regalan un Mercedes Clase E. "No se puede negar que hay que hacer algo para animar el mercado", reconocía el representante de la empresa en Balears, Jordi Garrigos, quien este año ha traído como insignia un yate de gama media. El Azimut 62 (9,86 metros de eslora, 5,27 de manga y 33 nudos de velocidad) que sale por tan solo 1,6 millones de euros.
Aunque los expositores reconocen una cierta ralentización del mercado, todavía pocos han decidido bajar los precios y prefieren optar por más servicios, extras o regalos a la espera de la recuperación del mercado. No obstante, en Nauloga S.L., empresa de Mallorca, reconocen desde los astilleros que ya se están ofreciendo entre un 5 y un 10 por ciento de descuento para dinamizar la actividad en el sector. "Sobre todo para los barcos de gama baja", comenta Isabel Iglesias, asistente de ventas de la empresa. Una opinión que comparte Pedro Reynés, comercial de la empresa de lujo Marivent Yachts, quien contrasta la fortaleza en los precios de las grandes embarcaciones frente a la bajada "espectacular" que están sufriendo productos más asequibles como las motos de agua.
Así, lentamente, la crisis va haciendo mella. El gerente de la Asociación de Clubs Náuticos de Balears, Rafael Palmer, detallaba, en declaraciones a Europa Press, que las reservas de amarres cayeron este año un 5 por ciento en los clubs náuticos de la Bahía de Palma, advirtiendo de una posible caída en la demanda de servicios portuarios este verano. En este sentido, la consellera de Comercio, Industria y Energía, Francesca Vivas, destacaba durante el acto inaugural de este evento la línea de ayudas que ha tenido que abrir el Govern, para subvencionar el 50 por ciento de los costes de contratación a las empresas participantes de Balears, de las que se han beneficiado 120 expositores de las islas. Aún así, siempre hay excepciones, Lee Seaman de la distribuidora Marina Estrella afirmaba que su barco insignia, el Manhattan 70 (22,28 metros de eslora, 4,61 de manga y 28 nudos), este año ya tiene seis meses de lista de espera. Total, son 2,3 millones de euros.