Las empresas de rent a car han estado colocando sus coches en el mercado turístico a precios muy bajos. Durante el pasado invierno, la actividad ha sido aceptable e incluso admiten que se han vendido bastante bien, pero a precios bajísimos. Las fuentes consultadas indican que se estaba vendiendo un coche de alquiler durante una semana a sólo 50 o 60 euros.
De esta forma, algunas empresas decidieron retirar sus puestos de venta del aeropuerto de Palma, por ser elevado el coste del canon que debían pagar, y no justificar este coste con los pobres ingresos que perciben. Las fuentes consultadas señalan que se paga hasta un millón de euros anuales por tener oficina en Son Sant Joan.