FELIPE ARMENDÁRIZ
La única bondad que puede derivarse del oscuro panorama apuntado en estas páginas de cara a la temporada alta turística es que, con menos coches de alquiler y autobuses por las carreteras insulares, se reducirá la contaminación atmosférica y habrá un tránsito más fluido. Lo más negativo, sin embargo, será el aumento del desempleo en unos sectores hasta hace poco híper boyantes en los márgenes de beneficios y con una ocupación laboral muy significativa. Entre lo criticable también destaca una posible subida de tarifas, pero más parece un deseo de algunos empresarios que una realidad. Si se pasan con los precios se quedarán con los vehículos en el aparcamiento.