TOMÁS ANDÚJAR
En esta tierra la libertad comercial está severamente restringida con la bendición de izquierda y derecha, de sindicatos y patronales mayoritarias, que no dudan en enfrentarse a gobiernos centrales y a toda una política europea por defender el estatus de los pequeños y medianos comerciantes, quienes quieren que todos creamos que su beneficio, en ocasiones conseguido pese a un rancio inmovilismo, es lo mismo que el bien común y que lo que llaman "nuestro tejido comercial", singular por "mediterráneo" (algunos creen tener la patente de este mar), es poco menos que la estructura que sustenta la sociedad toda. Como consumidor niego estos axiomas. Quiero la oferta más amplia posible y competencia real. ¿Por qué nadie me defiende?