MIGUEL MANSO. PALMA.
La pasada medianoche los representantes de la plantilla y la dirección de Casa Buades sellaron un preacuerdo que garantiza la continuidad de la fábrica de grifos durante al menos cinco años más. El horizonte de la factoría propiedad del grupo Teka se divisa más ligero de nubarrones después de la firma de un documento que en las próximas fechas deberán ratificar los trabajadores.
El texto recoge el compromiso de la multinacional de mantener en funcionamiento la planta mallorquina durante cinco ejercicios en vez de uno, como habían anunciado al inicio de las conversaciones. Además, más de la mitad del personal, unas 90 personas, conservan su puesto de trabajo, aunque cinco de ellos se trasladarán a Valencia. El grupo Teka pretende erigir en la capital levantina un centro logístico de primer nivel desde donde distribuirá los productos a toda la península.
Desde que el 21 de enero la dirección de Casa Buades anunciara su desmantelamiento, el impacto laboral se ha ido moderando con el transcurso de las negociaciones. El expediente de regulación de empleo presentado en un primer momento recoge la supresión de todos los puestos de trabajo, 173 en total.
La oferta final de ayer contempla el despido de 57 personas y la prejubilación de 24, aunque la cifra puede variar ligeramente. Las indemnizaciones se elevan a 40 días por año trabajado con un tope de 33 meses. No obstante, se establece una cláusula que liga las compensaciones a la recalificación de los terrenos donde ahora se asienta la fábrica. Cuando se ejecute la extinción de los contratos, se abonará hasta un tope de 18 meses, y los 15 restantes cuando las administraciones cambien de uso los terrenos o, en su defecto, cuando haya transcurrido un año.
Asimismo, en los próximos tres ejercicios Casa Buades acepta incorporar a uno de los empleados despedidos cada vez que obtenga 100.000 euros de resultado bruto de explotación.
Los planes del grupo Teka plasman la transformación de la factoría de Binissalem en el "cuartel general" de la sección de baño a nivel mundial. En sus instalaciones se desarrollarán las tareas de diseño, investigación e innovación de nuevos artículos y, además, se ejecutará el ensamblaje de los productos de gama alta que requieren un aporte técnico mayor, señalaron fuentes de la empresa. Del mismo modo, se conservarán los trabajos administrativos propios de los servicios centrales.
La dirección de la empresa de Binissalem confía en que la mano tendida tanto del Ayuntamiento como del Govern balear se materialice en medidas concretas que faciliten el éxito del plan de viabilidad.