ROSA FERRIOL. PALMA.
Una de las prestaciones sociales del Consell de Mallorca en las que más se ha notado la crisis económica es la Renta Mínima de Inserción (RMI), una prestación que ha aumentado un 44% en febrero en comparación con el mismo mes del año pasado. La RMI es una ayuda que oscila entre los 250 y los 650 euros por familia y que se otorga a las personas que no disponen de ingresos o que los tienen muy bajos.
La directora del Observatorio Social de la Crisis Económica, Núria Estaràs, aseguró que 640 familias se beneficiaban en febrero de dicha ayuda. Estaràs detalló que durante los dos primeros meses la media de altas fue de 74, mientras que en 2008 fue de 40. La directora resaltó que sólo en febrero se recibieron 92 peticiones debido a la mayor dificultad de acceder a un trabajo. El conseller insular de Benestar Social, Jaume Garau, destacó que tendrán que aumentar los recursos destinados a dicha prestación. Añadió que esta ayuda, que se prorroga cada seis meses, se está alargando debido a que la dificultad de encontrar trabajo obliga a las familias a precisar más tiempo de la prestación. Esto se suma a las nueva demandas. Por primera vez, dijo Estaràs, los autónomos que han dejado su actividad han solicitado dicha ayuda.
Garau detalló que la precariedad laboral ha provocado un aumento de la demanda de los servicios sociales primarios y de los secundarios, es decir, acogida y comedor. La atención primaria es el servicio que más sufre el aumento de la demanda, por ello, el tiempo de espera ha pasado a ser de unos cinco meses. Los comedores sociales también alcanzan máximos al servir una media de 171 raciones diarias, un 66% más respeto al año pasado. Estaràs resaltó que con la crisis los comedores y los centros de acogida atienden a personas con un perfil más "normalizado". El informe resalta que los comedores han notado una subida de gente española de entre 40 y 50 años a partir de este primer trimestre.