crisis política. el líder regionalista acusa a los socialistas de manipular a la fiscalía
MATEU FERRER/ M. MANSO. PALMA.
Sin reproches, pero tampoco vítores. El presidente de UM, Miquel Nadal, recibió ayer el apoyo -unitario pero sin euforia desatada- de más de un centenar de alcaldes, ediles, presidentes y secretarios de comités locales, en una reunión en la que era palpable la preocupación y el desconcierto generalizado ante la convulsión que vive el partido por los acontecimientos judiciales.
Nadal repasó la secuencia de la semana -desde su imputación por Can Domenge y la de Antoni Pascual por la carretera Palma-Manacor, a la detención ayer de Gonzalo Aguiar-, identificando sin tapujos la mano negra del PSOE detrás de las actuaciones de la Fiscalía Anticorrupción. Defendió su inocencia y criticó por desproporcionado el arresto de Aguiar, considerando que bastaba que le hubieran citado a declarar sin necesidad de detenerle.
El líder de UM expresó el descorazonamiento personal que le invade desde el lunes, y apeló al sufrimiento de su familia para anunciar que necesita "unos días para pensar" sobre su futuro político.
Fue entonces cuando varios partidarios del presidente intervinieron para expresarle públicamente su apoyo, arengándole a continuar al frente del partido y de sus cargos públicos. "¡El capitán es el último en abandonar el barco, no puedes irte, Miquel!", fue una de las exhortaciones de ánimo.
Llegado el turno de hablar de la crisis política, el alcalde de Campos, Guillem Ginard, hizo una encendida defensa del campo de golf de Son Baco. Aunque mayoritariamente se le dio la razón, se alzaron varias voces críticas interpelando colectivamente sobre si "no era desmesurado poner en peligro todo el Pacto por un tema puntual de un pueblo", o que se diera a entender a la opinión pública que UM "defiende más cemento". Nadal y Ginard negaron que la enmienda para permitir el golf busque romper el acuerdo con el PSOE y el Bloc, -y que si ellos así lo interpretan, es su problema-, viéndose claramente que ninguno de los presentes estaba por la labor de cambiar de aliados en el gobierno, y sólo de hacer cumplir los acuerdos: "Estos nos maltratan y son desleales, pero los otros son mucho peores", "lo que hay que hacer es que se cumpla el Pacto", coincidieron varias intervenciones, en alusión al PP.
"Tenemos que seguir adelante, todos unidos", fue la proclama coral, en una asamblea en la que Pascual no asistió y Miquel Ángel Grimalt se sentó entre el público.