MARIO MORALES. PALMA.
El aeropuerto de Palma vivió ayer una nueva jornada negra, caracterizada por los notables retrasos generados en Barajas, como consecuencia del temporal de nieve del viernes. Durante todo el día, Son Sant Joan padeció la resaca de lo sucedido en la capital de España y volvieron a repetirse las clásicas escenas de preocupación de los viajeros y el enfado por la falta de información.
A primera hora de la mañana se cancelaba el despegue de un vuelo de Iberia, debido a que el avión que debía aterrizar el viernes por la noche se había quedado en Madrid, por tanto, no había aeronave con la que realizar la conexión prevista por la mañana. Desde Aena Palma informaron de que los pasajeros habían sido recolocados en otros vuelos.
Al arrancar la jornada, el aeropuerto informaba del balance del viernes, que resultó desolador para los pasajeros afectados, porque fueron cancelados ocho vuelos de llegada y nueve de salida hacia Barajas.
Los retrasos de anteayer alcanzaron el tope de las seis horas, aunque la media fue de 190 minutos en los aterrizajes (más de tres horas) y aún peor en el caso de las salidas, porque se alcanzaron los 250 minutos de media, es decir, más de cuatro horas. Los vuelos afectados fueron 19 de salida y 16 de entrada, tal como informara DIARIO de MALLORCA en su edición de ayer.
Las operaciones con Madrid se habían reiniciado sobre las cinco de la tarde del viernes, pero la situación no llegó a normalizarse por las demoras en todas las rotaciones de los aviones
A medida que fue transcurriendo la mañana del sábado, los vuelos quedaban nuevamente en tierra en Son Sant Joan porque el aeropuerto de Madrid continuaba colapsado. De esta forma, había vuelos, como el 762 de Iberia, que acumuló cuatro horas de demora, y otros correspondientes a distintas compañías que pasaban por situaciones igualmente difíciles. Es el caso del JK5617 y el MPD2016, por poner algunos ejemplos, que se vieron seriamente afectados
Fuentes extraoficiales de Aena Palma indicaron que todas las operaciones con Madrid experimentaron serias dificultades durante todo el día, provocadas por la acumulación de demoras en las rotaciones.
La información oficial del aeropuerto de Palma indicaba a últimas horas de la tarde de ayer que durante el sábado se produjeron dos cancelaciones y retrasos en sólo dos vuelos.