crisis económica. un técnico de futura y el director de recursos humanos llegan a las manos
ROSA FERRIOL. PALMA.
Sin paro, sin trabajo y sin posibilidad de encontrarlo en toda Europa, sin indemnizaciones y con una familia a mantener y una hipoteca que no perdona. El perfil de los 250 trabajadores que ayer se concentraron ante la sede de Futura. Una protesta tensa que propició que en un cara a cara entre empleados y directivos se llegara a las manos. Los nervios y la indignación empujaron a los trabajadores a "invadir" las oficinas para pedir explicaciones a los altos cargos. Silbidos y pancartas con una consigna: "queremos nuestra indemnización". "Mentiroso" o "sinvergüeza" fueron los insultos más repetidos ante los despachos del presidente Román Pané; el director general, Paco Vives, y el de Recursos Humanos, Pere Torrens, que aguantaron el abucheo como pudieron. Sus selectas puertas de cristal y sus mesas terminaron empañadas por el impacto de huevos.
Torrens fue uno de los directivos que mantuvo un duro enfrentamiento con los trabajadores que se saldó con un intenso forcejeo. La tensión de los empleados aumentó cuando otro trabajador se sumó al conflicto, a raíz de que un directivo asegurara que a él también le habían negado los 45 días de sueldo por año trabajado. Aunque Torrens calificó de "invasión" la entrada de los empleados en las oficinas, el presidente del comité de empresa, Julián Barrero, aclaró: "Somos trabajadores de Futura y tenemos derecho a entrar en sus oficinas". De todas maneras, lamentó el suceso e hizo un llamamiento para que los empleados mantengan las formas y actúen de manera pacífica.
La tensión y los nervios hicieron que más de uno llorara. Y es que están indignados porque año tras año Futura ha tenido beneficios y en dos meses no hay dinero para pagar las indemnizaciones, que deberá abonar Fogasa. El comité de empresa denunció que la aerolínea está haciendo un expediente de regulación de empleo "a dedo", salvando a los que les interesan para ir a Flyant y al resto mandarlos a la calle. Mientras Pané aseguraba a los medios que la situación es "trágica", los trabajadores entraron en su despacho. Le acribillaron a preguntas: ¿dónde está el dinero?, ¿por qué han ofrecido a determinada gente trabajar en marzo en Flyant? y un largo etcétera. Mientras, otros trabajadores permanecían con sus pitidos fuera y cortaron la Via Asima.
La situación es insostenible. Tal y como rezaba una pancarta, "Futura se traspasa (a Flyant). Precio: 1.200 familias a la calle". No pueden ir al paro hasta que no se suspenda la contratación. Aina Pons, sobrecargo, tiene la esperanza de que el juez les eche una mano. Es lo única que le queda: su marido es piloto, tienen un hijo pequeño y una hipoteca que no perdona. Encontrar empleo es "imposible", aseguró Raquel Escrihuela de 40 años, las compañías no cogen azafatas mayores de 35 años.