reportaje. Universitat/Cooperación al desarrollo
M.FERRAGUT. PALMA.
Llega el verano y afloran los becarios. Muchos estudiantes acuden a las empresas para trabajar y practicar lo aprendido durante el curso. Algunos no lo dudan y ven este período como una oportunidad no sólo de aprender y practicar, sino también de ayudar. Son los becarios solidarios.
Este verano un total de 18 estudiantes de la Universitat, a través de la Oficina de Cooperación, han renunciado a un veranito en la playa y han decidido aprovechar su período de prácticas colaborando en algún país en vías de desarrollo como Ecuador, Nicaragua, Algeria o India.
La experiencia siempre "les cambia la vida", como cuenta la directora de la Oficina de Cooperación de la UIB, Berta Artigues: "Siempre dicen que allá se les queda un trozo de corazón". Los testimonios que envían varios de estos voluntarios desde su destino así lo confirman. "Es una experiencia muy gratificante que recomiendo a todo el mundo, al menos una vez en la vida", explica Fanny Taltavull desde Telpaneca, Nicaragua.
Esta menorquina, estudiante de magisterio de Educación Especial, ayudando a los profesores de la Escuela Nuestra Señora de Guadalupe y dando apoyo a los alumnos con dificultades de aprendizaje. Por las tardes, Fanny tampoco pierde el tiempo y colabora con una asociación de familiares de discapacitados.
"Te das cuenta de que no sólo existe tu manera de pensar y de vivir", cuenta, "te abre la visión que tienes del mundo". ¿Problemas de adaptación? Alguno con la comida, "cambian los gustos y la manera de cocinar", pero no desde luego con la gente: "es muy abierta y acogedora".
Lo que impulsó a Fanny a pedir la beca fue el buen sabor que le dejó una experiencia similar en Lima y es que muchos de los que han participado en un proyecto de esta características, repiten.
Es el caso por ejemplo de Juan Antonio Rodríguez, arquitecto técnico que después de haber pasado ya seis meses colaborando con la Fundación Vicente Ferrer en India, da apoyo ahora a la Asociación Catalano-Nicaragüense de Amistad y Solidaridad. Juanan, como lo conocen sus amigos, vive ahora en la ciudad de Matagalpa donde supervisa la construcción de una escuela.
Su función es básicamente "conseguir que con el mismo dinero de una escuela de 36 metros cuadrados, se pueda construir una de 60 y con las mismas condiciones". Además, ayuda en lo que puede repartiendo material por los colegios. Trabajar con los mínimos recursos es un reto, confirma Cristina Nogales, futura enfermera que, desde un pueblo nicaragüense, afronta carencias impensables como la del agua oxigenada.
Cristina se toma este tiempo como una oportunidad para aprender y también para enseñar, intentando difundir la importancia de los guantes, las condiciones de higiene... Su adaptación fue un poco difícil por la alimentación y el "machismo masivo", pero puntualiza que "disfruta mucho" por "la sonrisa diaria de la gente".
"¿Si me gusta?", se plantea Juanan quien considera básico "estar concienciado"; "Me encanta y ¡me han ofrecido trabajo!", dice contento. Lástima, no puede aceptarlo; a su vuelta le espera otra beca...