F. GUIJARRO. PALMA.
"En estos momentos no se vende ni una maceta", según palabras de uno de los representantes del sector inmobiliario de las islas. Ante este problema, los promotores de Balears han asumido la necesidad de aplicar pequeños descuentos sobre el precio inicial de la vivienda o de dotarla de complementos -como el mobiliario de cocina, por citar un ejemplo- de un valor equivalente para poder cerrar la venta.
Algunos empresarios reconocen la dificultad que tienen a la hora de fijar el precio definitivo del inmueble. Conocen exactamente los costes que han tenido que asumir -precio del solar, de la construcción e impuestos, por citar algunos ejemplos-, pero el problema radica en delimitar el margen de beneficio que en estos momentos se puede conseguir, dada la parálisis que actualmente presenta la demanda.
Los empresarios consultados apuntan a que se está fijando un precio inicial con la intención previa de ir rebajándolo dependiendo del éxito de la promoción. Uno de los empresarios del sector indica: "Si a punto de acabar las obras tengo el 80% de los inmuebles vendidos, mantengo el precio inamovible para el resto. Si sólo he vendido el 30%, empiezo a ofrecer las rebajas".
Una práctica común en estos momentos es la de aplicar un descuento de unos 12.000 euros (dos millones de pesetas) sobre el valor que inicialmente se había fijado al inmueble u ofrecer complementos, como la instalación de todo el mobiliario de la cocina y aire acondicionado. La existencia de este tipo de ofertas es confirmada por el presidente de la patronal isleña, Gabriel Oliver.
Los problemas para reactivar la demanda no se reflejan exclusivamente en el precio de las viviendas, sino que están teniendo también su impacto en el valor de los terrenos. La paralización de nuevos proyectos está provocando que los que mantenían el suelo retenido o lo habían comprado para especular se encuentren ahora con que las ofertas de compra también se hayan reducido sustancialmente.
El suelo se abarata
Empresarios del sector coinciden en destacar que si hace un año se llegaban a pagar por solares de Palma de nivel medio precios que suponían una repercusión de 108.000 euros (unos 18 millones de pesetas) por cada vivienda construida, en estos momentos se encuentran por un valor de 85.000 euros por cada piso y, con carácter excepcional, de 60.000 euros.
Esta evolución a la baja es la que está permitiendo al Govern adquirir solares para la futura edificación de inmuebles de protección pública, dado que con los valores que se manejaban hace un año estas operaciones hubieran resultado inviables, según se pone de relieve.
En cualquier caso, no se oculta el malestar que en su momento generó el anunció realizado por el Ejecutivo balear de que se iban a sacar al mercado pisos por unos valores muy inferiores incluso a los de la vivienda protegida, al considerar que ello agravó la crisis de demanda existente.