T.A.R. PALMA.
Caer del gobierno de las principales instituciones de Balears pese a ser, con diferencia, el partido más votado en las elecciones autonómicas, y perder poco después las elecciones generales en el conjunto del país y también en las islas, no es una situación fácil de administrar para un partido político. Si, además, el liderazgo monolítico en el que ha basado su imagen pública como formación política se desvanece (camino de Washington) de un día para otro, se entiende que al PP le haya quedado poca energía en los últimos doce meses para hacer una oposición que obligue a actuar con decisión y coherencia al Govern integrado por todos los otros partidos con representación parlamentaria.
El súbito abandono de la política de Jaume Matas dejó, por decisión de éste, a Rosa Estarás como heredera primero y presidenta provisional poco después. Si no se produce un vuelco que eleve hasta la presidencia a su oponente, el alcalde de Calvià, Carlos Delgado, Estarás consolidará su liderazgo en el congreso que el PP celebrará el próximo sábado.
Antes de la cita congresual, las principales figuras del partido han buscado su espacio en la futura dirección con pronunciamientos públicos sobre la necesidad, mayor o menor según sus intereses, de renovación o el papel que han de jugar las distintas organizaciones territoriales, que han tratado de defender su espacio o incrementarlo en caso de sentirse subrepresentadas en los órganos de dirección.
En este contexto de debilidad política, el único grupo parlamentario opositor ha tratado de fiscalizar al Govern incidiendo en las contradicciones entre sus miembros y en su inacción en determinadas materias, además de poner el acento en la gravedad de la crisis económica. En esta tarea la propia Estarás ha sido la punta de lanza, plantando cada semana en los plenos del Parlament preguntas al presidente del Govern sobre cuestiones de actualidad. No obstante, y al margen de su falta de consolidación interna, el tesón de la líder del PP se ha visto poco recompensado en la Cámara autonómica, puesto que en muchas ocasiones el PP ha tenido que tragarse amargas réplicas de sus rivales centradas en los casos de presunta corrupción protagonizados por algunos dirigentes ´populares´ y en la gestión manirrota de Matas, que, según el Pacte, lastra las arcas públicas. De hecho, aunque hace poco más de un año de su ´fuga´, el legado del ex president y ex ministro de Medio Ambiente ha sido una sombra constante que ha restado brillo a su sucesora y enrarecido la reorganización del partido opositor.