EFE. PALMA.
Los militares de la Agrupación Táctica Baleares II, que ya llevan dos meses de misión de paz en Istok (Kosovo) valoran su estancia en la capital prístina como una de las mejores experiencias de su vida, a pesar de que reconocen que el trabajo es duro y la familia "se echa de menos".
Según recoge una crónica firmada por el teniente coronel Antonio Ortiz Fernández, una vez pasado el ecuador de la misión, los militares han hecho balance y, entre todas las cosas que han vivido hasta ahora, la que más destacan es la capacidad de integrarse con personas de hasta 35 países distintos. El ritmo diario de la agrupación, según explica Ortiz, es intenso, "no terminas una y ya estás en otra", pero asegura que todos los integrantes de la misión están contentos y se ofrecen siempre "para hacer extras".