CARLES CANALS. PALMA.
A una semana del congreso regional del PP, la presencia de Ruiz Gallardón en un almuerzo en Manacor suena a palmadita en la espalda con la que pasar el mal trago de la oposición; pero además tiene el inequívoco sabor al plato de la candidatura oficialista encarnada por Rosa Estarás.
El alcalde de Madrid constató, en una reunión de política municipalista "que el discurso político de Estarás es el del centro reformista", mientras que aseguró desconocer el de su rival, Carlos Delgado. "Prefiero hablar de lo que sé y lo que sí conozco, desde hace años, es la capacidad política de Rosa y su conexión con el nuevo proyecto del PP". La presidenta accidental es la que "mejor representa lo que salió de Valencia", en alusión a las conclusiones del congreso estatal del partido, celebrado en junio.
Sin embargo, se mostró al tanto del contencioso presentado por el candidato calvianer contra los organizadores del proceso congresual, por favorecer supuestamente a la candidatura de Estarás. Recuerda el político que "el sistema de derechos de los afiliados ha funcionado perfectamente" y que, "una intervención del comité de garantías del partido" lo ha ratificado.
Y en relación a la polémica lingüística levantada por Delgado -acusa al PP de connivencia con la "imposición catalanista"-, el alcalde de Madrid hizo honor a su fama de orador respetuoso para ponderar que "el castellano es uno de los activos más importantes de oportunidad que tienen los españoles, sólo superado por el activo de quienes son disponen de dos lenguas".
En este contexto, el programa lingüístico del actual equipo directivo es "modélico", por cuanto además se abre al trilingüismo.
A vueltas con los pactos
Pero el ya veterano político también había venido a levantar ánimos tras un año "difícil". Lo hizo asumiendo el discurso de Estarás sobre las razones que han dejado al PP en la oposición: un acuerdo "legítimo" de seis partidos "sin un ideario o un programa común" más que "evitar" que el PP renueve su gobierno. Un nuevo Govern que no accede al cargo para "hacer" sino para "deshacer", que "gana en los despachos lo que no se ganó en las urnas".
Gallardón recomendó su propia receta durante 8 años de oposición en la comunidad de Madrid: si no basta con ser la lista más votada, hay que conseguir aún más votos.
Una anécdota reveladora: mientras Estarás se enorgullecía de disponer de 200.000 votantes, Gallardón reducía esta cifra a los 194.000 recogidos en las urnas.
El popular dirigente, que en el congreso de Valencia ha accedido por vez primera al comité de dirección del PP, aún dio una palmada de ánimo más: el cuarto domingo de mayo de 2011, él estará en Balears celebrando el triunfo de Rosa Estarás en las elecciones autonómicas.