ROSA FERRIOL. PALMA.
El 55 por ciento de los baleares tiene una opinión negativa de los inmigrantes regulares al considerar que "ocupan empleos de los autóctonos, saturan los servicios públicos o no quieren integrarse". Así se desprende de la última encuesta elaborada por la Fundación Gadeso. Antonio Tarabini señaló que la actual recesión económica empeora la opinión que los ciudadanos tienen de los extranjeros porque "los ven como competencia en el trabajo". Sin embargo, puntualizó que aumenta la xenofobia entre los isleños. "Se trata de una reacción en el marco de una coyuntura económica. Antes consideraban que los inmigrantes desarrollaban trabajos que los mallorquines no querían hacer y ahora los perciben como posibles adversarios para ocupar un determinado empleo", reflexionó.
Si el año pasado un 78% era partidario de que los inmigrantes tuvieran las mismas oportunidades para acceder a un empleo, ahora el porcentaje se sitúa en el 66%.
De hecho, un 48% de mallorquines cree que provocan una bajada general de los salarios. Baja sensiblemente el porcentaje de los ciudadanos que afirman que los extranjeros permiten cubrir puestos de trabajo para los que no hay suficiente mano de obra. Así pasa del 68% en 2007 al 63% este año. En esta misma línea, el 37% de los isleños aboga por la expulsión de los que se quedan en el paro.
El estudio de Gadeso determina que un 63,8% de los mallorquines opina que hay demasiados inmigrantes viviendo en la isla, un porcentaje que refleja una tendencia al alza. La reacción ante la presencia en el archipiélago de ´sin papeles´ es "clara". Un 55% se decanta por su expulsión. La fundación califica de "preocupante" que las causas que justifican esta postura sean que los inmigrantes irregulares "no aportan nada, generan delincuencia o usan de manera abusiva los servicios públicos".
El informe detalla que es "habitual" relacionar inmigración y delincuencia. Un 85% de isleños cree que si el extranjero comete un delito grave, debe ser expulsado.
El 59% de los encuestados afirma que la mayoría de extranjeros no quiere adaptarse a las costumbres de los isleños y un 40% cree que en el fondo no tienen oportunidades reales de integración.
Pateras
La llegada de las últimas embarcaciones a las costas mallorquinas y de Eivissa con irregulares procedentes de Argelia sitúa la inmigración como una de las principales preocupaciones de los ciudadanos. Un 78% considera que deben ser expulsados con el objetivo de evitar el efecto llamada y "desmotivar" a las mafias. Un 12% defiende una mayor implicación de la Unión Europea en este problema social.