Contracorriente

París "castiga" sin cenar a Rohaní

La delegación iraní, de visita en Francia, exigió que en la cena de gala al presidente Rohaní no se sirviera vino. París, fiel a sus caldos, "castigó" sin comer al mandatario de Irán que, a cambio, tuvo que "tragar" las numerosas protestas públicas contra las ejecuciones en su país

29.01.2016 | 02:45
"Rohaní, rey de las ejecuciones", reza el cartel con el que protestaron en París contra los ahorcamientos del régimen iraní.

"El vino es lo que más ha civilizado al mundo", decía François Rabelais. El padre de Gargantúa y Pantagruel tenía claro que los caldos eran una de las joyas más preciadas de Francia, la "parte intelectual" de una comida, según exaltó Dumas. Por eso, París no se rindió ayer ante la pretensión de Irán de retirar los vinos de la cena de Estado que el presidente galo, François Hollande tenía previsto ofrecer a su homólogo iraní, Hasán Rohaní y suspendió el acto.
A diferencia de Italia, dispuesta a realizar "concesiones culturales" a Irán y tapar las estatuas de desnudos para no disgustar a su ilustre invitado, Francia no cedió en su "grandeur" y recomendó Rohani y a su séquito que cenasen en el hotel o en la embajada de Irán.
Corteses, pero firmes, los galos no cedieron y Rohaní, quizá hambriento, tuvo que digerir durante su visita, la primera de un mandatario iraní a Francia en 17 años, numerosas protestas. La organización feminista Femen le recibió con el ahorcamiento simbólico de una de sus activistas en toples y con la bandera iraní pintada en el pecho.

Femen indicó que con esa imagen, con la Torre Eiffel de fondo, su intención es denunciar la situación de los derechos humanos en Irán y dar la bienvenida al "campeón del mundo de las ejecuciones públicas".
Además, a disidencia iraní en exilio protestó con una marcha que ha avanzado pisoteando fotos del líder de la revolución islámica, Ruholá Jomeini. El abogado especializado en derechos humanos Henri Leclerc, de 81 años, denunció la "tiranía" del régimen: "Es el segundo país con mayor número de ejecuciones, no podemos hacemos negocios con ellos sin al menos denunciar esos abusos".
Pero como la visita era de negocios, los roces dieron lugar a los pactos. Elprimer ministro francés, Manuel Valls, y el presidente iraní encabezaron un importante foro empresarial para impulsar las oportunidades de negocio en Irán y manifestar la intención de ambos de "pasar página" tras el levantamiento de las sanciones por su programa atómico. Una decena de activistas del Consejo Nacional de Resistencia Iraní (CNRI), organización que reúne a diversos grupos opositores, escenificó ahorcamientos simbólicos.

El presidente iraní, acompañado de seis ministros, destacó que su país necesita inversión en áreas como la energía, la agricultura, el transporte o la aeronáutica.
Así, el grupo francés PSA firmó un acuerdo para reanudar la cooperación con el que era su socio en Irán antes del embargo, Khodro, que supondrá la creación de una empresa común que invertirá 400 millones de euros en los próximos cinco años y fabricará localmente coches Peugeot.
También se anunció un acuerdo con el fabricante aeronáutico Airbus para la compra de 118 aviones por un valor superior a los 25.000 millones de dólares.

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