Tahrir, cinco años de sueños rotos

Egipto celebra con discreción el quinto aniversario de la revolución. Un gran despliegue de seguridad impidió a los opositores congregarse en la emblemática plaza cairota, donde decenas de personas alabaron a Al Sisi

26.01.2016 | 02:45
Un egipcio muestra una marioneta con la cara del expresidente Mohamed Mursi en una jaula.

Egipto celebró ayer el quinto aniversario de la revolución de 2011 de una manera discreta en una jornada en la que los activistas prefirieron permanecer en sus casas ante el gran despliegue de seguridad formado para impedir la movilización opositora.
El epicentro de aquellas multitudinarias manifestaciones que se iniciaron el 25 de enero de 2011, la cairota plaza Tahrir, apenas festejó ayer que han pasado cinco años desde el comienzo de aquel movimiento social que derrocó a un régimen. Tan solo decenas de personas se congregaron en ella y, lejos de recordar el levantamiento popular, se decantaron por alabar a las actuales autoridades, lideradas por el presidente Abdelfatah al Sisi, estandarte del golpe militar de 2013.
Una de las presentes, Mina Nabil, madre de uno de los fallecidos durante las protestas de 2011, señaló que Al Sisi "salvó" a Egipto de caer en un conflicto como el de Libia. Además, afirmó que sus familiares y amigos le instaron a no acudir a Tahrir por temor a que se produjeran episodios violentos, pero ella decidió rendir así un nuevo homenaje a su hijo y mandarle un mensaje: "No te he olvidado".

Ambiente de tensión

Decenas de policías rodeaban la celebración, algunos con flores y banderas de Egipto en las manos y sin blindar los accesos a la plaza al trafico como ocurrió en años anteriores.
Desde hace días, se respira en el país un ambiente de tensión, propiciado por un acoso policial hacia los activistas y con el objetivo de impedir potenciales protestas contra el actual sistema, resultado del golpe de Estado de 2013 y criticado por los opositores por ser más represivo que el de Hosni Mubarak que cayó en 2011.
Los activistas que aún no han sido encarcelados se vieron obligados a permanecer en sus casas o a celebrar actos privados por miedo a ser detenidos por la policía, que custodiaba los emblemáticos lugares de la revolución.
"El precio de protestar en la calle es muy caro y el pueblo egipcio ha optado por cambiar su táctica evitando salir, para no enfrentarse a la policía y al ejército", dijo el secretario general de la Coalición Popular Socialista, Talaat Fahmy, que celebró un acto en la sede de su partido.
Durante los días que duraron las protestas que en 2011 forzaron la caída de Mubarak, el joven Mohamed Ezzat pensaba que contaría con orgullo a sus nietos que él estuvo allí, contribuyendo a hacer de Egipto un país mejor. Sin embargo, cinco años después, como muchos otros egipcios, contempla con frustración todos los sueños nacidos de la revolución fraguada en la plaza cairota de Tahrir.
"Con mis amigos hablábamos de que cuando fuéramos viejos, contaríamos a nuestros nietos que estuvimos en Tahrir, pero ahora no sé que les debería contar, de hecho no sé si algún día les hablaré de ello, porque dudo si esta historia es algo de lo que uno debe enorgullecerse o avergonzarse", asegura. Mustafa, coordinadora de la iniciativa Shuft Taharrush para la lucha contra el acoso sufrido por la mujer, lamenta que todas las expectativas nacidas aquellos días se desvanecieron. "Estábamos llenos de esperanza, teníamos grandes expectativas. En cuanto a las mujeres, que se iba a trabajar por la igualdad, pero la situación ahora es peor que con Mubarak", declara.

"He perdido la esperanza"

Por su parte, el destacado activista egipcio Alaa Abdel Fatah, encarcelado por manifestarse sin permiso, aseguró que ha perdido la esperanza "completamente" y que le gustaría abandonar Egipto.
En una entrevista, Abdel Fatah señaló que no cree que vaya a haber una amnistía de las autoridades que le permita salir de prisión. "Todos los presos políticos que están a mi alrededor hablan continuamente de una amnistía o de que haya algún cambio para salir de la cárcel, pero yo estoy convencido de que esto no va a pasar", subrayó.
Por otro lado, un miembro de los Hermanos Musulmanes murió en un tiroteó registrado con la policía el barrio cairota de Kerdasa, informó el Ministerio de Interior egipcio. Su cadáver fue halado tras un tiroteo con la fuerzas de seguridad en el piso, que estaba siendo utilizado por miembros de los Hermanos Musulmanes, considerados terroristas por las autoridades, como un "escondite".

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