Mallorquines en el lugar del ataque

Lluís Apesteguia: "Cuando llegamos no había nadie por las calles en pleno centro de París"

­El político acababa de aterrizar en la capital gala cuando se enteró de los ataques. Apesteguia, que forma parte de un grupo de mallorquines que acudían a visitar a un amigo, asegura que sintieron "mucha incertidumbre y miedo"

15.11.2015 | 13:06
De izquierda a derecha, los mallorquines Josep, Lluís, Jéssica, Maria, Glòria y Albert, ayer en París.

Acababa de aterrizar en la capital francesa, sobre las 22.00 horas del viernes, cuando Lluís Apesteguia, conseller de Més en el Consell de Mallorca, se topó de bruces con las primeras noticias de la matanza. Empezaron a lloverle los mensajes para informarle de los ataques que estaban tiñendo de sangre el país vecino. El también regidor en el Ayuntamiento de Deià, que integra un grupo de cinco mallorquines que están de visita a un amigo de la isla que vive en la capital gala, relata cómo entre esos mensajes había uno de la embajada francesa. "Nos enviaron un mensaje con sus números de teléfono, los llamamos y nos dijeron que lo mejor es que fuéramos al hotel y nos quedáramos dentro". El mismo consejo les dio su amigo mallorquín. "Nos dijo que no usáramos el transporte público y que cogiéramos un taxi y nos fuéramos directamente al hotel", cuenta.

"El taxista nos explicó que no sabía si nos podía llevar al hotel porque desconocía si había calles cortadas", señala el político de Més, que confiesa que ese momento todo era caos e "incertidumbre" y que algún miembro del grupo también sintió miedo por lo que estaba ocurriendo. En su camino al hotel, el conseller insular y sus amigos se encontraron con una ciudad completamente desierta. "Nos llamó la atención que no había nadie en las calles, pero nadie, nadie, estamos justo en el centro de París, al lado de Nôtre Dame y no había nadie por las calles", narra el político, que explica que se hallan a un kilómetro de los puntos de los múltiples ataques.

Ayer, la Ciudad de la Luz amanecía sombría. La población volvía a salir a las calles, pero la tragedia aún se palpaba en el ambiente, "hay muchos corrillos de gente", cuenta Apesteguia, quien junto al grupo tenía previsto retomar la visita a la capital gala, pero sin bajar la guardia. "La embajada nos ha dicho que no visitemos lugares turísticos y que extrememos la precaución", apunta el político econacionalista.

"Sitios que solía frecuentar"

Por su parte, Albert Pou, un médico mallorquín que se encuentra realizando una estancia en París, al quien la comitiva encabezada por Apesteguia iba a visitar, explica que acababa de llegar a su casa cuando al poco rato comenzó a oír sirenas y recibió los primeros avisos de la matanza. Pou, cuya vivienda se encuentra en el centro de la capital gala, había pasado poco antes cerca de algunos escenarios de la tragedia sin que nada hiciera presagiar la catástrofe que se avecinaba. "Son lugares muy frecuentados, donde va todo tipo de gente", explica. De hecho la semana pasada, este facultativo mallorquín de Son Espases había estado en un restaurante vecino a uno de los atacados. "Impresiona porque son sitios que yo suelo frecuentar", afirma.

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