DPA MÚNICH
Una belleza rubia y el hijo de un poderoso de Oriente con gusto por la pompa y las mujeres bonitas: la historia parece salida de Las mil y una noches, pero el romance de la modelo Vanessa Hessler tiene un pequeño defecto: su antiguo compañero era Mutassim, hijo del depuesto líder libio Muamar al Gadafi.
"Fue una historia apasionada", reveló la italo-americana Hessler en una entrevista a una revista italiana pocos días después de la muerte de Mutassim a manos de rebeldes libios.
La entrevista a Diva e Donna fue su perdición. Telefónica anunció ayer que prescindía de sus servicios como cara de campaña de las subsidiarias alemanas Alice y O2.
"Dejará de ser nuestra figura publicitaria con efecto inmediato", dijo el portavoz de Telefónica en Alemania, Albert Fetsch. La compañía se mostró especialmente molesta por las declaraciones de Hessler en las que defendía al clan Gadafi y criticaba la intervención de países occidentales contra el régimen del líder. Telefónica aclaró que bajo ningún concepto compartía las opiniones de la modelo.
Hessler se mostró consternada por el despido: "He hecho unas declaraciones a la prensa en un momento de especial emoción, declaraciones que no puedo recordar plenamente", dijo a través de su representante y se distanció de cualquier tipo de "tiranía, violencia y represión".