Ruptura de un frágil proceso de paz

 

EFE ANKARA El ataque de rebeldes kurdos que ayer mató a 24 policías y soldados turcos supone un duro revés al proceso que busca una solución de paz con el movimiento insurgente, activo desde hace 27 años. Las últimas acciones del PKK llegan en medio de un contexto político que había hecho surgir esperanzas, sobre todo después de parlamentarios nacionalistas kurdos pusieran fin a un boicot y retomaran su actividad como diputados.
Quizás el único resquicio de esperanza tras el ataque del PKK sea la respuesta del Partido Kurdo de la Paz y la Democracia (BDP). En una inusual y rápida declaración, los líderes de los kurdos no violentos aseguraron: "Este ataque golpea nuestros corazones. Decimos: ¡Basta! Ya hubo suficiente muerte".
Estas palabras son para algunos analistas una evidencia de la división que está surgiendo en el movimiento kurdo, antes completamente dominado por el Partido de los Trabajadores del Kurdistán.

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