El ´Domingo sangriento´ hizo algo más que castigar a la comunidad nacionalista. Fue la gasolina que necesitaba el IRA, inundado con solicitudes de voluntarios después, para incendiar la provincia y lanzar una campaña armada contra las fuerzas de seguridad de más de 30 años. Durante el conflicto, más de 300 agentes del orden murieron como consecuencia de la violencia republicana, hasta que el propio McGuinness, actual ´número dos´ del Sinn Fein, y su presidente, Gerry Adams, anunciaron en 2005 el fin de la lucha armada.
El presidente del Sinn Fein, Gerry Adams, celebró ayer la "victoria" de las familias de las víctimas. " Las familias han hecho campaña durante 38 años en pos de la verdad y la justicia. Han hecho campaña para que el Gobierno británico pusiese fin a su política de ocultación y engaño. Hoy Saville ha mandado las mentiras de Widgery a la basura de la Historia", dijo Adams.