EFE. RAMALA.
El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, inició ayer su visita de dos días a Israel y los territorios palestinos ocupados recordando la ilegalidad de todas las colonias israelíes en Jerusalén Este y Cisjordania.
"Permitidme ser claro. Toda la actividad en los asentamientos es ilegal en cualquier parte del territorio ocupado y debe detenerse", dijo Ban en una breve rueda de prensa tras ser recibido por el primer ministro palestino, Salam Fayad, en la ciudad cisjordana de Ramala.
El máximo representante de las Naciones Unidas llegó ayer por la mañana a Israel desde Moscú, tras participar en la reunión del cuarteto de mediadores de Oriente Medio (ONU, EEUU, UE y Rusia), y se desplazó inmediatamente después a Ramala.
Allí, Fayad le llevó a un alto desde el cual se podía observar el muro israelí en Cisjordania, que en la mayor parte de su trazado es una alambrada pero que a su paso por los núcleos urbanos se convierte en un muro de hormigón de hasta ocho metros de altura. Fayad desplegó varios mapas y explicó a su invitado el trazado del muro, del que Israel ha construido algo más de 400 de sus 710 kilómetros previstos.
El 85 por ciento del muro, que Israel cree imprescindible para su seguridad, estará construido dentro del territorio cisjordano y sólo un 15 por ciento seguirá la Línea Verde, la frontera imaginaria aceptada internacionalmente tras la primera guerra árabe-israelí de 1948-49.
Desde el puesto elevado también se veían varios asentamientos israelíes en torno a Jerusalén oriental, donde los palestinos aspiran a establecer la capital de su futuro Estado.
El anuncio de ampliación de una de esas colonias la pasada semana durante la visita del vicepresidente de EEUU, Joe Biden, frustró el inicio de conversaciones indirectas de paz entre israelíes y palestinos. Ban pidió ayer el inicio "cuanto antes" de ese diálogo con mediación de Washington.