EFE. WASHINGTON.
La Casa Blanca condenó ayer el anuncio de que Israel levantará 1.600 nuevas viviendas en asentamientos en Jerusalén este.
En su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, afirmó que "ni la sustancia ni el momento" del anuncio ayudan a los esfuerzos por lograr la paz en Oriente Medio.
El anuncio israelí se produce cuando el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, se encuentra en ese país dentro de una gira por Oriente Medio.
Según Gibbs, la medida perjudica las conversaciones que Biden desarrolla en la región.
"Estados Unidos condena la decisión adoptada por el Gobierno israelí", declaró el portavoz.
Desde la llegada a la Casa Blanca del presidente Barack Obama hace catorce meses, los Gobiernos de EEUU e Israel han mantenido unas relaciones distantes debido, entre otras cosas, a las demandas de Washington de que Tel Aviv congele la construcción de asentamientos.
La visita de Biden tenía como objetivo, entre otros asuntos, intentar tender puentes hacia el Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu.
En este sentido, el vicepresidente estadounidense había asegurado que "en lo que respecta a la seguridad de Israel, no hay ninguna separación entre EEUU e Israel".
Washington anunció el pasado lunes que las autoridades israelíes y palestinas habían aceptado mantener negociaciones indirectas de paz auspiciadas por el enviado especial de EEUU para Oriente Medio, George Mitchell.