AGENCIAS. BAGDAD.
La violencia irrumpió ayer en la campaña electoral iraquí con los estallidos de dos coches bomba y de un cinturón de explosivos que llevaba un suicida, ocurridos en la ciudad de Baquba, que causaron al menos 32 muertos y 48 heridos, quince de ellos policías.
El primer atentado se produjo cuando dos coches-bomba conducidos por suicidas estallaron de manera simultánea cerca de dos edificios administrativos de Baquba, capital de la provincia de Diyala, situada a unos 60 kilómetros al noreste de Bagdad. Un tercer coche bomba fue desactivado por expertos de las fuerzas de seguridad, que además prohibieron todo el tráfico rodado en la ciudad.
Poco más tarde, un suicida detonó el cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo ante un grupo de policías a la entrada de un hospital público. Ese tercer atentado iba dirigido contra el jefe de la Policía local.
Las próximas elecciones en Irak no sólo son importantes para la madurez democrática del país, sino también para Estados Unidos, que quiere que Bagdad dirija su propio destino para cerrar el doloroso capitulo de la invasión de 2003. El próximo 7 de marzo, cuando 18,9 millones de votantes iraquíes registrados elegirán un nuevo Gobierno.
Si las elecciones se desarrollan sin complicaciones, las tropas abandonarán progresivamente Irak, según el calendario anunciado, pero si se desata una crisis, Obama podría modificar su estrategia, lo que además podría afectar a su principal objetivo político interno para este año, la creación de empleo.