DPA. BRUSELAS/GINEBRA/TRÍPOLI.
Tanto la Unión Europea (UE) como Naciones Unidas condenaron ayer las palabras del líder libio, Muammar el Gaddafi, que el jueves defendió la "guerra santa" contra Suiza, por aprobar el año pasado por referéndum la prohibición de construcción de nuevos minaretes en el país. Para el director general de la ONU en Ginebra, Sergei Orzhonikidze, comentarios como los de ayer de Gaddafi son inadmisibles en boca de un jefe de Estado.
Durante un discurso ante jefes de Estado africanos en Bengasi, Gaddafi justificó el jueves por la noche la yihad o guerra santa contra aquellos que destruyen minaretes y aseguró que si su país hiciera frontera con el país alpino, lucharían contra los suizos. "Quien destruye mezquitas ante los ojos del dios musulmán, merece que se le declare la guerra santa (...) y si tuviéramos una frontera común con los suizos, entonces lucharíamos contra ellos, que destruyen las mezquitas de Dios", dijo el líder libio.
"En Suiza derriban las mezquitas y callamos, (en Jerusalén) derriban la mezquita de Al Aqsa y callamos. Atacan nuestros santuarios y nuestras religiones y callamos porque cada reacción de los musulmanes la consideran terrorismo", añadió. "Cada musulmán que trabaje con Suiza, independientemente de donde via, es un infiel, que peca contra el Islam, contra Mahoma, contra Dios y el Corán".
La UE por su parte calificó de "desafortunado" el llamamiento.