El disidente cubano Guillermo Fariñas dijo ayer que empezó una huelga de hambre en homenaje a la "inmolación" del opositor Orlando Zapata y pidió al presidente Raúl Castro que demuestre al mundo que no es "cruel ni inhumano".
"Soy pesimista con respecto a lo que pueda ocurrir conmigo, porque considero que el gobierno se encuentra en un momento que no quiere ceder bajo ningún concepto", explicó Fariñas. "Por encima de mi hija, que es lo que más quiero en este mundo, está la patria. Mi hija tiene a una madre a su lado. Lo más importante es que ella sepa que su padre murió por sus ideas. Espero que ella sea capaz de hacer lo mismo", explicó.