Tailandia. Condena al ex primer ministro Thaksin Shinawatra
GASPAR RUIZ-CANELA. BANGKOK.
El Tribunal Supremo de Tailandia declaró ayer al ex primer ministro Thaksin Shinawatra culpable de abuso de poder, ocultación de bienes y causar al Estado pérdidas valoradas en 80.000 millones de bat (1.778 millones de euros). Además, ordenó confiscar 1.024 millones de euros de los 1.703 millones de euros del ex mandatario, inmovilizados por el Estado desde la asonada que lo depuso en 2006.
La sentencia abre la puerta para nuevas demandas contra el magnate, condenado a dos años de prisión por corrupción en 2008 y que se encuentra en el exilio. La presa tailandesa apuesta por Camboya o Sri Lanka porque dicen que Dubai ha dejado de ser un lugar seguro para él desde que Tailandia negocia un tratado de extradición con sus autoridades.
Los nueve magistrados que presidieron la sala fueron unánimes en desestimar los argumentos y recursos de la defensa para impugnar el juicio y después comenzaron a sumar cargos. "Thaksin y su entonces esposa, Pojaman, poseyeron acciones en Shin Corporation durante los dos mandatos de primer ministro", leyó un juez. El tribunal precisó que el matrimonio tenía un millón de títulos de Shin, el grupo empresarial de telecomunicaciones que convirtió a Shinawatra en uno de los empresarios más acaudalados de Tailandia y que luego, cuando ganó la jefatura del Gobierno, le valió el mote del ´Berlusconi asiático´. Según la Constitución tailandesa, ningún miembro del Ejecutivo puede tener más de un 5% de acciones de una compañía privada.
Los magistrados afirmaron que el imputado causó al erario público pérdidas valoradas en 60.000 millones de bat (1.335 millones de euros) al modificar para su beneficio los impuestos en telecomunicaciones. Otros 20.000 millones de bat (443 millones de euros) en pérdidas al Estado provienen de concesiones de satélite que beneficiaron a las empresas Shin y Thaicom.
El ex primer ministro abusó de poder en el préstamo de 4.000 millones de bat (89,1 millones de euros) que concedió para un proyecto de telecomunicaciones en Birmania (Myanmar) y que favorecía a Shin y Thaicom, y abusó también de su posición.
El ex mandatario, que gobernó Tailandia desde enero de 2001 hasta la asonada, aseguró antes de que comenzase el juicio que acataría la decisión judicial y exhortó a sus seguidores a hacer los mismo.