EEUU. Tea Party
M. VIDAL. WASHINGTON.
La ex candidata a la vicepresidencia de EEUU Sarah Palin, convertida en la gran heroína de los grupos conservadores, predijo ayer que los candidatos de esta ideología tendrán "un gran año" en las elecciones legislativas de noviembre.
En una iniciativa que en la práctica le consagra como la líder de los votantes conservadores estadounidenses, Palin pronunció el discurso de clausura de la primera convención del movimiento conocido como Tea Party, que aglutina a los sectores más a la derecha de EEUU.
Ante los cerca de 600 participantes en la convención, celebrada en un hotel de Nashville (Tennessee), la ex gobernadora de Alaska -considerada por muchos una posible candidata presidencial en los comicios de 2012- aseguró que las políticas del presidente Barack Obama durarán poco.
Puso como ejemplo el triunfo, hace dos semanas, del republicano Scott Brown en los comicios parciales de Massachusetts -que ha arrebatado a los demócratas la mayoría absoluta en el Senado- y de sendos candidatos de ese partido en las elecciones a gobernador en Nueva Jersey y Virginia para asegurar que los conservadores ganarán escaños en las legislativas.
"Si hay esperanza en Massachusetts -uno de los estados más progresistas del país-, hay esperanza en cualquier sitio", declaró la ex candidata presidencial, que arremetió sistemáticamente contra Obama y sus políticas económicas e internacionales aunque sin nombrarlo directamente en ninguna ocasión.
Así, en una alocución que algún analista describió como "un Estado de la Unión a lo Sarah Palin" y que tuvo todas las características de un discurso de campaña electoral, afirmó que "se trata de la gente, y eso es algo mucho mejor que un tipo carismático que lee lo que le dicta una máquina", en alusión a la costumbre de Obama de utilizar el autocue (telepronter) en sus discursos.
En particular, la ex candidata arremetió contra la política de seguridad nacional y aseguró que "necesitamos un comandante en jefe de nuestras tropas, no un profesor de Derecho que nos dé lecciones desde un podio".
Por su discurso, Palin se embolsó 100.000 dólares, una cifra que ha generado críticas incluso entre algunos de sus seguidores, que consideran que perjudica la imagen del movimiento.
Palin y el Tea Party se han colocado a la derecha del Partido Republicano, inmerso en una búsqueda de identidad tras el batacazo electoral de 2008 y dividido entre conservadores y moderados, que recomiendan flexibilizar posturas en temas sociales como el aborto y los matrimonios homosexuales para atraer a un electorado más amplio.