EFE. MÚNICH.
El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, reiteró ayer sus promesas a la comunidad internacional realizadas hace una semana durante la cumbre sobre el futuro de su país celebrada en Londres y aseguró que para 2012 contará con 300.000 soldados y policías que asumirán la seguridad nacional.
Cuando la presencia extranjera en Afganistán entra en su octavo año, Karzai aseguró ante los asistentes a la Conferencia de Seguridad de Múnich que se han logrado "cosas inmensas" en Afganistán, donde, pese a "los momentos difíciles, los reveses y, a veces fracasos", se han alcanzado ya hitos para el futuro del país. Añadió que el objetivo ahora es formar fuerzas de seguridad "en número y con los medios suficientes" para que los afganos puedan garantizar su propia seguridad y que hasta 2015 Afganistán "deje de ser una carga para la comunidad internacional".
En ese tiempo la lucha debe concentrarse contra el terrorismo, el radicalismo y Al Qaeda, dijo Karzai, quien comentó que las fuerzas internacionales deben evitar nuevas víctimas civiles y concentrar su actuación en aquellos lugares que son refugio de los terroristas, incluso "mas allá de las fronteras afganas".
Subrayó que "lo que mas desea el pueblo afgano es que cesen las operaciones antiterroristas en sus pueblos" y que se acaben las víctimas civiles, aunque celebró que en los últimos meses se haya producido un claro retroceso de ese tipo de bajas. El presidente de Afganistán comentó que, con el esperado desarrollo de las instituciones nacionales, entre ellas el aparato de Justicia, los terroristas que sean capturados deberán ser sometidos a juicio en su propio país.