Tony Blair pareció ayer resucitar el ´eje del mal´, aunque sin nombrarlo expresamente, al aprovechar su testimonio para alertar sobre el actual régimen de Irán. Genio y figura, Blair volvió a no mostrar arrepentimiento alguno por la decisión de invadir Irak pese a la gran pérdida de vidas que ha supuesto el conflicto, y se refirió en varias ocasiones al peligro que representa la República islámica y la necesidad de atajarlo a tiempo. "Hay vínculos muy estrechos entre las organizaciones terroristas y los Estados que las patrocinan. Hay Estados, Irán en particular, que están vinculados a esa extrema y equivocada visión del Islam", dijo Blair en alusión a la yihad islámica.