EEUU. El presidente mantiene el penal abierto pese a vencer el plazo para su clausura
AGENCIAS. WASHINGTON.
El plazo se ha cumplido sin que la promesa se cumpliera. En uno de sus primeras medidas como presidente, Obama firmó el 22 de enero de 2009 la orden para el cierre de la prisión en Guantánamo en un año.
En tanto, la comisión establecida por Obama para determinar qué hacer con los presos de Guantánamo ha aconsejado al gobierno que casi 50 sigan detenidos de forma indefinida y sin juicio, porque son demasiado peligrosos para soltarlos.
La conclusión de la comisión formada por miembros de varias agencias del gobierno y el Pentágono es que se debería juzgar en tribunales civiles o militares a entre 35 y 40 de ellos, otros 110 deberían ser puestos en libertad, y casi 50 deben seguir en la cárcel, según dijeron fuentes del gobierno anónimas a varios medios estadounidenses.
El gobierno de Estados Unidos ya había adelantado la posibilidad de encerrar a prisioneros de Guantánamo de forma indefinida, pero es la primera vez que ha indicado el número de personas que podría mantener tras las rejas.
La idea inicial era encerrarlos en una cárcel estatal en Thomson (Illinois), que la administración pretende comprar, pero ese plan afronta muchos problemas en el Congreso, que debe otorgarle el dinero para ello.
El problema con el grupo que recomienda no liberar o juzgar es que no existen suficientes pruebas contra ellos que puedan ser usadas en juicio, es decir, que no hayan sido obtenidas tras torturas o maltratos.
Las organizaciones de derechos humanos han criticado a la administración de Obama, pues consideran ilegal la detención indefinida sin juicio.
Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW), se quejó de que el mandatario parece haber decidido "cerrar el Guantánamo físico, pero no los principios en los que se basa".
El presidente de EEUU, ha celebrado el primer aniversario de su llegada a la Casa Blanca con una promesa rota y es que al asegurar que cerraría Guantánamo subestimó la resistencia de los legisladores, incluyendo miembros de su propio partido, a admitir la entrada de detenidos a territorio de Estados Unidos, aunque fuera para su encarcelamiento. Al mismo tiempo no valoró adecuadamente la escasa disposición de sus aliados a aceptar a presos de Guantánamo.
Por otra parte, el embajador de EEUU para crímenes de guerra aseguró ayer que los terroristas encarcelados actualmente en Guantánamo serán reubicados en otros países siempre que se tenga la certeza de que no supondrán "una amenaza" para la seguridad de las naciones de acogida.