Senado. El Sucesor de Kennedy se reúne en Washington con los suyos
AGENCIAS. WASHINGTON.
El senador y ex candidato presidencial John McCain fue ayer rotund al afirmar que la reforma de salud, tal como fue negociada por los demócratas, "está muerta", porque, a su juicio, fue "rechazada por la mayoría de los estadounidenses".
"Creo que tanto el producto como el proceso están muertos", subrayó el político republicano, exultante después de que su correligionario Scott Brown resultara elegido para suceder al demócrata Ted Kennedy en el Senado.
Brown se convirtió en el "voto número 41"en el Senado, con lo que los demócratas pierden la "supermayoría" en la Cámara Alta y los republicanos podrán torpedear el debate y aprobación final de la reforma de salud y de cualquier proyecto de ley al que se opongan.
Por su parte, Barack Obama, instó ayer a los legisladores a "unirse" rápidamente en torno a los "elementos principales" de la reforma sanitaria, en una aparente señal de que aceptará una medida menos ambiciosa tras la derrota de su partido en Massachusetts.
Los republicanos ahora presionan para que Brown jure el cargo lo más pronto posible, aunque los demócratas han dicho que permitirán ese trámite cuando se certifiquen los resultados de los comicios.
En general, los republicanos se opusieron a la reforma de salud que fue aprobada de forma preliminar en ambas cámaras del Congreso porque la consideran una costosa injerencia del Gobierno, además de que se quejaron de ser excluidos del proceso de negociación.
La reforma de salud es la máxima prioridad legislativa del presidente Barack Obama y de los demócratas en el Congreso, que ahora sopesan las opciones para lograr su aprobación definitiva.
En medio de la tormenta desatada tras su elección, Scott Brown viajó ayer a Washington para una serie de reuniones con los líderes republicanos del Senado, en medio de la tormenta política que ha desatado su triunfo entre los demócratas. El senador estatal de Massachusetts comenzó la jornada con reuniones con el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, y el senador y ex candidato presidencial John McCain, para quien la negociación para la reforma de salud "fue un enorme error de cálculo, no sólo por la forma en que intentaron lograr la aprobación de esta legislación de forma estrictamente partidista, sino también porque se olvidaron de lo que preocupa a la mayoría de los estadounidenses, que es la economía y los empleos".
Según The Wall Street Journal, la inciativa de Obama podría ser reducida ahora a una ley que prohíba a las aseguradoras rechazar a clientes por enfermedades crónicas o hacer cobros demasiado elevados a los asegurados.