AGENCIAS. ESTRASBURGO.
Parecía casi cantado y, al final, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se tuvo que rendir ayer y aceptar la dimisión de la comisaria designada de Ayuda Humanitaria, Rumiana Jeleva, acusada de conflicto de intereses, y cuya posición se había hecho insostenible.
No obstante, Jeleva seguirá como ministra búlgara de Asuntos Exteriores, tras recibir hoy el apoyo de su primer ministro, Bojko Borissov. La candidata búlgara a la Comisión Europea será sustituida por la actual vicepresidenta del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, a propuesta del gobierno búlgaro.
De manera inesperada, Jeleva hizo ayer un gran favor a Barroso: dio un paso al frente y se sometió a un más o menos voluntario "harakiri político" para no comprometer a su Gobierno ni al portugués. La retirada de la carrera por parte de Jeleva obligará a postponer la votación sobre el segundo Ejecutivo de Barroso, prevista inicialmente para el próximo 26 de enero, según confirmaron fuentes de la Eurocámara.
La fulgurante carrera política europea de Jeleva, gran amante de la danza latina, terminó con un fracaso "sonado" después de que durante la audiencia de la semana pasada, la designada comisaria de la Comisión Europea para la cartera de Ayuda Humanitaria no pudo convencer a los miembros de la cámara, en especial a los socialistas. Incluso antes que poder responder a las preguntas en su área de competencia, la política de 40 años ya había despertado fuertes críticas por la falta de transparencia de sus negocios privados.
La nueva designada, Kristalina Georgieva, ya ha convencido antes al Banco Mundial de sus aptitudes profesionales.
Georgieva es desde marzo del 2008 vicepresidenta del organismo financiero internacional.