irán. un artefacto colocado en una motocicleta mata a un reputado profesor experto nuclear
JAVIER MARTÍN. TEHERÁN.
El terrorismo hizo acto de presencia ayer en Irán, siete meses después de que el país esté sumido en la peor crisis política y social desde que en 1979 triunfara la Revolución Islámica.
Un artefacto colocado en una motocicleta de pequeña cilindrada y al parecer accionado por control remoto, segó la vida de Masud Ali Mohammadi, profesor de Física Atómica de la Universidad de Teherán y reputado experto nuclear.
Según el relato oficial, el dispositivo estalló cuando el científico salía de su domicilio en un barrio acomodado del norte de la capital y se disponía a abordar su vehículo para ir al trabajo.
Mohammadi era un investigador reputado, "comprometido" con el régimen, como se apresuró a recalcar el fiscal general de Teherán, Abas Yafari Dolatabadi.
La televisión estatal explicó que el fallecido fue uno de los primeros iraníes expertos en materia nuclear y dio a entender que tenía vínculos con los voluntarios islámicos Basij.
"Su cuerpo ha sido trasladado a la oficina del forense... Se ha abierto una investigación para hallar a los culpables y conocer los motivos", explicó Dolatabadi.
Escasas horas después, el portavoz del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Ramin Mehmanparast, ya estaba en disposición de acusar a Estados Unidos -que horas más tarde negó cualquier relación con el suceso- e Israel, enemigos enconados de Irán, de estar involucrados en una acción "contraria a las normas internacionales". "Es un acto inhumano perpetrado por agentes sionistas y mercenarios estadounidenses", denunció el funcionario, según la televisión estatal.
Una línea argumental y de investigación que ya habían avanzado los medios nacionales pocos minutos después de conocerse la noticia.
De acuerdo con la televisión estatal, Mohammadi murió "mártir" en una acción terrorista perpetrada por elementos "antirrevolucionarios" y agentes de la opresión mundial, término que en Irán suele aludir a EEUU y el estado hebreo.
La cadena oficial en árabe Al-Alam, por su parte, citando fuentes bien informadas pero no identificadas, sugirió que el ataque podría ser obra del movimiento de oposición en el exilio Muyahidin Jalq, que el régimen iraní considera terrorista.
El de ayer es el primer atentado de estas características del que se tiene noticia en Teherán desde que el pasado 13 de junio estallara la crisis que divide al país, y apunta a que podría abrir un nuevo capítulo en la misma. Las protestas surgidas tras la polémica reelección del presidente Ahmadineyad, que la oposición considera "fraudulenta", no han cesado desde entonces, pese al arresto de centenares de opositores, periodistas y estudiantes universitarios.
La situación se agravó el pasado 27 de diciembre, día de la Ashura, jornada teñida de sangre por la muerte de ocho personas, según cifras oficiales, en enfrentamientos entre Fuerzas de Seguridad y grupos opositores. La Ashura conmemora el ´martirio´ del Imán Husein, nieto de Mahoma, en la batalla de Kárbala (actual Irak) y es de gran importancia para los musulmanes chiíes.
Como ocurrió en junio, el régimen iraní acusó entonces a Occidente, y en particular a Washington y Londres, de instigar los disturbios para forzar su caída. Además, señaló directamente a los Muyahidin Jalq, cinco de cuyos miembros dijo haber arrestado en los disturbios y a los que juzgará en breve.