Ocho años ya desde la llegada de los primeros sospechosos de terrorismo a Guantánamo, donde permanecen 198 detenidos, con muchos de los cuales el Gobierno de Estados Unidos aún no sabe qué hacer. El 11 de enero de 2002 tocó tierra en Guantánamo un avión militar con veinte hombres, quienes viajaron encapuchados y amarrados con correas al suelo de la aeronave y que fueron internados en una especie de jaulas expuestas a los elementos. Su llegada transformó una base de segunda categoría, con una dotación militar escasa, en el penal más defendido y más polémico del mundo. El aniversario se produce diez días antes de la fecha límite que se impuso el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para vaciar sus celdas, una promesa que no cumplirá, como ha admitido. En Guantánamo había 242 encarcelados cuando Obama asumió la presidencia hace un año y su Gobierno ha liberado y transferido a 44.