EFE. ROMA.
El presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, intervino ayer por sorpresa, tras su agresión, en un programa de la radio pública y pidió que "los derrotistas" dejen de producir odio.
"Espero que todas las fábricas de derrotismo y de pesimismo dejen de producir una atmósfera de odio y de violencia no sólo en la política sino también en el consumo y las inversiones", dijo el primer ministro.
Tanto Berlusconi como su Gobierno han atribuido al supuesto clima de "odio" que se respira en el país el gesto de Massimo Tartaglia, el hombre con problemas mentales que hirió al primer ministro el pasado día 13 al arrojarle a la cara una estatuilla en miniatura de la Catedral de Milán.
Por otra parte, Berlusconi aseguró "que el año que viene se producirá la recuperación de la economía, ya que los indicadores van en esta dirección".
Respecto a la reconstrucción tras el terremoto en los Abruzos del pasado abril, el primer ministro aseguró que se alcanzaron "resultados milagrosos".