Sólo una parte de Mogadicio está bajo control del Gobierno Federal de Transición y la la Misión de la Unión Africana en Somalia, que apoya al TFG de Sheikh Ahmed, a su vez respaldado por Occidente. El resto de la capital es controlado por Al Shabab, que ha llevado a cabo numerosos ataques y atentados suicidas con explosivos contra objetivos del Gobierno y de la fuerza de la Unión Africana, en los que han muerto cientos de personas.
Somalia vive inmersa en el caos político y sin un Gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Siad Barre por los llamados "señores de la guerra", líderes de clanes tribales que combaten desde entonces entre ellos y con grupos radicales islámicos por el control del país.