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Tras diez años en los que ha puesto en marcha la política exterior y de seguridad de la Unión Europea (UE), Javier Solana se despidió ayer del cargo de alto representante pidiendo para la UE "un papel más importante" en el mundo.
Solana, de 67 años, ha pasado los últimos 14 en Bruselas, primero como secretario general de la OTAN (1995-99) y luego, desde mediados de 1999, al frente de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la UE.
Ayer en su último acto público en el puesto, defendió que la Unión Europea "tiene la obligación de estar preparada para jugar un papel importante en el concierto internacional".
Dijo que ve el futuro de la UE "con tremenda esperanza", porque "hay muchos países" que quieren que Europa "juegue un papel más fuerte, más importante, más dinámico", y vaticinó que "lo vamos a hacer".
Preguntado por sus mayores logros en estos años, dijo que durante este período ha habido "cosas que he disfrutado mucho", de la misma forma que ha habido "muchas espinas", aunque prefirió no detallarlas.
Acostumbrado a dormir muy poco tras jornadas maratonianas, Solana dijo que hoy, ya sin ocupar el cargo que pasa a la británica Catherine Ashton, piensa levantarse y salir a correr.